Christianity and The Survival of Creation
En este ensayo, el autor reflexiona sobre la responsabilidad del cristianismo frente a la destrucción ecológica y defiende la necesidad de una renovación profunda de la tradición cristiana. Reconoce la complicidad histórica de muchas instituciones cristianas con la explotación de la naturaleza y de las culturas humanas, en los últimos cinco siglos, pero sostiene que esta práctica contradice aspectos fundamentales de la Biblia. La Creación no pertenece al ser humano, sino a Dios, y todas las criaturas participan de su santidad. Por eso, destruir la naturaleza no es simplemente una mala gestión de los recursos, sino una forma de blasfemia. Berry critica el dualismo que separa espíritu y materia, alma y cuerpo, religión y naturaleza, culto y trabajo, y considera que ha contribuido a legitimar a la economía industrial. Reclama una concepción de la economía como «hogar» humano inserido en el gran hogar de la naturaleza, basada en la responsabilidad, la limitación y el respeto. También reivindica el trabajo y las artes como formas de participación en la Creación: todo lo que hacemos transforma el mundo y puede honrar o degradar la obra de Dios. Por último, critica un cristianismo centrado en la salvación individual y aliado con el orden económico y político establecido, y propone recuperar una fe arraigada en la santidad de la vida, el cuidado de la Creación y la responsabilidad concreta hacia el mundo.
